Diez comprobaciones prácticas: consentimiento de la audiencia, textos útiles, una entrega fiable y cómo medir el email sin perseguir la tasa de apertura.
Un email muy pulido puede seguir siendo un mal email. Puede que la oferta no sea relevante, que la lista esté desactualizada o que el botón lleve a una página que obliga al lector a empezar de cero.
Estas son las comprobaciones que mantendríamos aunque cambiaran el editor, la plataforma de envío y el diseño.
El brief de una campaña puede ocupar cinco líneas: audiencia, motivo del envío, beneficio prometido, pruebas y siguiente paso. Adjunta los recursos aprobados y cualquier restricción. Así, alguien de tu equipo o un agente de email tiene algo concreto con lo que trabajar.
Brew puede convertir ese brief en un email, pero la revisión sigue siendo responsabilidad de quien lo envía. La prueba es sencilla: ¿tendría sentido este email hoy para la persona que lo recibe?
