Compara el email y las redes sociales por descubrimiento, permiso, costo y medición, y conéctalos sin contar dos veces la misma venta.
Las redes sociales ayudan a que alguien te descubra. El email te permite seguir la conversación cuando esa persona pide saber más. Es una distinción más útil que declarar ganador a uno de los dos canales.
Un negocio sin audiencia quizá necesite difusión antes que una newsletter elaborada. Un negocio con miles de suscriptores y sin email de bienvenida tiene otro problema.
| Pregunta | Redes sociales | |
|---|---|---|
| ¿Cómo te encuentra alguien? | Normalmente a través de otro canal o de una relación que ya existe | Por búsquedas, recomendaciones, publicaciones compartidas o publicidad de pago, o porque te sigue |
| ¿Quién decide qué se ve? | El destinatario y el proveedor de correo; la entrega no está garantizada | La persona que lo ve y los sistemas de distribución de la plataforma |
| ¿Qué conservas a largo plazo? | Un registro de contactos basado en el consentimiento y tu propio historial de suscripciones | Seguidores e interacción, dentro de las reglas de la plataforma |
| ¿Cuánto cuesta publicar? | Producción, envíos, software y mantenimiento de la lista | Producción, gestión de la comunidad, software y cualquier difusión de pago |
| ¿Qué conviene medir? | Clics, respuestas, acciones en el producto, ingresos, quejas | Visitas cualificadas, conversaciones útiles, registros y resultados posteriores |
Ningún canal llega a todo el mundo. Un email aceptado por un servidor de correo puede acabar en spam, y un seguidor puede no ver nunca una publicación.
Muestra lo suficiente de tu trabajo para que alguien pueda decidir si quiere más. Una demostración breve del producto, una explicación útil o el relato sincero de un error pueden funcionar por sí solos.
Cuando invites a alguien a suscribirse, dile qué le aporta el email. “Recibe el análisis completo cada viernes” es una oferta más clara que “Únete a nuestra lista de correo”. No exijas un registro para ver la idea básica de cada publicación.
Lleva a la gente a una página de suscripción dedicada solo a eso. La página debe repetir la misma promesa y explicar la frecuencia de envío. Nuestra guía para crear una lista de emails explica qué registro del consentimiento debes guardar con cada suscripción.
El primer email debe cumplir lo que se prometió al suscribirse. Después, crea un ritmo en torno a lo que necesita el lector: un análisis periódico, ayuda con la configuración o novedades relevantes del producto.
El email también sirve para una etapa concreta de la relación. Alguien que acaba de empezar una prueba quizá necesite un ejemplo que pueda copiar. A un cliente de hace años quizá le importe una función que elimina una molestia recurrente. Esos mensajes necesitan segmentos distintos.
Incluye el tiempo dedicado a crear contenido y a responder. Una publicación en redes no es gratis por el hecho de no haber pagado un anuncio. Un email no es beneficio puro porque el suscriptor ya estuviera en tu lista.
Usa parámetros de campaña coherentes y una ventana de atribución definida. Si alguien te descubre en redes, se suscribe y más tarde compra a través de un email, no presentes la venta completa como ingresos independientes de los dos canales. Nuestra guía de ROI separa los ingresos atribuidos del beneficio incremental.
Si tienes pocos recursos, elige un formato para redes que puedas repetir y un email útil. Comprueba si la gente los quiere antes de montar un calendario lleno de contenido.
